No quiero educar con el miedo

Es algo que tengo claro. Cuesta mucho no repetir el estilo educativo que recibiste… Pero formándote y leyendo lo puedes conseguir. Y tengo claro que no quiero educar a mis hijos con el miedo o la amenaza.

A Kerman le gustan mucho los cuentos y cada pocas semanas cogemos algunos prestados de la biblioteca infantil.

Uno de los últimos que nos llevamos fue Tío Lobo. Lo habían seleccionado en una mesa junto con muchos otros para hacer un guiño al día de las letras gallegas (el que hace la adaptación es gallego).

Algo que recomiendo es siempre leer el cuento uno mismo antes de leerlo con tu chiqui, porque te llevas sorpresas…

Este lo elegí porque:

  • la editorial tiene muchos títulos que me gustan: Kalandraka
  • forma parte de la colección libros para soñar, y ya nos gustaban algunos de esa colección 
  • igual es superficial, pero las ilustraciones eran muy chulas


Pero como es un poco complicado estar con un niño de dos años y medio y otra de 8 meses en silencio en la biblioteca, pocas veces puedo leer el cuento antes de llevármelo; así que lo cogí junto con otros dos libros y nos fuimos.

Y la decepción ha sido grande al leerlo (menos mal que lo he hecho antes de enseñárselo a Kerman) y al encontrarme con un cuento muy muy simple con el único mensaje de enseñar a no mentir amenazando al niño y metiéndole.

Una niña a la que no le gustaba trabajar, que se había acostado tarde, y que era muy golosa, se come el encargo que su madre había preparado para su tío lobo y a cambio le pone en la cesta una boñiga de burro, agua sucia con pis de perro y una bola de cemento… Así que el Tío Lobo la manda a su casa diciéndole que esa noche se la comerá… (Aquí viene la amenaza)

Yo esperaba algún final creativo, constructivo… Pero…

Y ¡zas!, ¡se la comió!

Y así se come Tío Lobo a todas las niñas y niños golosos y mentirosos.

(Y aquí viene la moraleja para educar con el miedo)

Fin. Nada más. 

Y ahora que mi chiquito va a empezar el cole, solo espero que no arrastren este estilo educativo allí…

Como dijo Leticia Garcés: no queremos niños que respeten las normas de tráfico para no tener mulatas sino porque entiendan y sean conscientes del peligro que supone no respetarlas…

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